En Oaxaca, la Relación de Santa María Zacatepec, escrita en 1580, habla del árbol silvestre de esta especie como
ita nuni kawa (‘flor maíz de peña’), que traduce al náhuatl como
tepēcācālōxōchitl (‘cerro/silvestre-cuervo-flor’), y asegura que “la corteza deste árbol, cocida y bebida, es buena para servir de purga”. Doscientos años después, fray Juan Caballero, quien era el prior (es decir, fraile mayor) del convento de Santo Domingo, donde hoy se ubica este Jardín, y provincial (es decir, director) de la provincia dominica de San Hipólito, que comprendía la mayor parte de lo que ahora es el estado de Oaxaca, dibujó a un árbol de esta especie con el nombre “
cacalosuchil” en un cuadernillo que guarda la Biblioteca Francisco de Burgoa, junto al Jardín.
En Oaxaca, la Relación de Santa María Zacatepec, escrita en 1580, habla del árbol silvestre de esta especie como ita nuni kawa (‘flor maíz de peña’), que traduce al náhuatl como tepēcācālōxōchitl (‘cerro/silvestre-cuervo-flor’), y asegura que “la corteza deste árbol, cocida y bebida, es buena para servir de purga”. Doscientos años después, fray Juan Caballero, quien era el prior (es decir, fraile mayor) del convento de Santo Domingo, donde hoy se ubica este Jardín, y provincial (es decir, director) de la provincia dominica de San Hipólito, que comprendía la mayor parte de lo que ahora es el estado de Oaxaca, dibujó a un árbol de esta especie con el nombre “cacalosuchil” en un cuadernillo que guarda la Biblioteca Francisco de Burgoa, junto al Jardín.