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Sana, sana, de un rojo que sana   |   Lengua Español
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Sana, sana, de un rojo que sana
Español (Español)
cuachalalate, cuachalalá, cuachinala, macerán, mapicerán, matixerán, volador, yala guitu
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Sana, sana, de un rojo que sana

Español
 
1 *dfilio76@gmail.comMagdlena Tequisistlán Jardín Etnobiológico de Oaxaca   |   2 Secihti/JebOax
En la selva seca de México —ese lugar donde los árboles se quedan sin hojas cuando llega la temporada de secas— crece un árbol muy llamativo: tiene el tronco retorcido y una corteza gris llena de escamas gruesas, como si llevara una armadura vieja; pero lo más curioso es cuando levantas una de esas escamas, ¡abajo asoma un tejido rojizo, como si el árbol tuviera sangre!.
A este árbol le dicen de muchas formas: cuachinala o cuachalalá en los Valles Centrales de Oaxaca; yala guitu en el Istmo de Oaxaca; volador en Puebla; muaxalaxlitli en Morelos; macerán en Guerrero; mapicerán en Jalisco; matixerán en Michoacán; y cuachalalate, el nombre más común en muchos sitios de México.
Hoy en día, su corteza medicinal se consigue sin problema en mercados de todo México, pero su uso viene de mucho antes de que llegaran los españoles. Desde entonces y hasta nuestros días, muchos pueblos lo usan y valoran: zapotecos, mixtecos, purépechas, nahuas, wixaritari y muchos otros.
El término cuachalalate, viene del náhuatl “cuachachalatli”,“cuáhuitl” árbol y “chachacuachtic”, chachalaca… así que una forma de entenderlo sería “árbol de la chachalaca” (Sotelo-Barrera et al., 2022).
A lo largo del tiempo, son muchos los usos que se le han dado a su corteza. En el siglo XVI, Francisco Hernández —el gran médico y naturalista de la Nueva España— la describía como “fría y secante” capaz de disolver tumores. Siglos después, Maximino Martínez la destacó como anticancerígena, antipalúdica y secante, y la recomendaba para tratar la fiebre tifoidea o la malaria.
En la medicina tradicional mexicana se le atribuye el tratamiento de más de 25 enfermedades: desde gastritis y úlceras, hasta problemas de azúcar, colesterol, riñón e hígado; e incluso para desinflamar los ovarios o ayudar a cicatrizar quemaduras. Y las personas la usan de varias formas: en infusión (tomada o aplicada sobre la piel), o bien en polvo, directamente sobre heridas o afecciones de la piel (Sotelo-Barrera et al., 2022).
Pero no es solo tradición: la ciencia también le reconoce su valor como medicina. En su corteza se encuentran dos compuestos que se ha demostrado son efectivos contra ciertas células de cáncer en piel, además tienen un fuerte poder antiinflamatorio y capacidad para frenar el crecimiento de bacterias que causan infecciones en el estómago o en la piel (Piñon-Zarate et al., 2022, Oviedo-Chávez et al., 2004 y Sotelo-Barrera et al., 2022).
El cuachalalate (Amphipterygium adstringens) es un árbol que puede alcanzar hasta 10 metros de altura, con ramas abiertas que crecen hacia arriba, como si estuvieran estirándose. Su tronco, grisáceo y retorcido, está cubierto de escamas gruesas; y si las levantas un poco, se ve un tejido rojizo, que recién levantas, saca una resina blanca de olor fuerte y penetrante. Este árbol tiene plantas macho y plantas hembra; ellas dan flores solitarias, mientras que los machos las producen en racimos pequeños.
Sus flores aparecen en la temporada de lluvias, y una vez que son fecundadas, tardan unos seis meses en convertirse en frutos; estos, son de color amarillento y tienen forma de cápsula, miden entre 3 y 4 cm de largo, y adentro llevan una o dos semillas pegadas a una base aplanada que parece un ala, de color amarillo-rojizo (Sotelo-Barrera et al., 2022).
Cuando maduran, los frutos no se abren solos, caen al suelo intactos. Algunas semillas logran germinar, pero de esas, muy pocas consiguen convertirse en plántulas, y de esas pocas plántulas, apenas unas cuantas sobreviven hasta convertirse en árboles adultos, lo que les lleva entre 30 y 40 años.
En la naturaleza, crecen en las selvas secas del Pacífico mexicano, desde Nayarit hasta Oaxaca —incluyendo la cuenca del río Balsas—, en terrenos empinados a muy empinados, entre los 5 y los 1500 metros sobre el nivel del mar (Martínez-Salas et al., 2020).
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica a esta especie como vulnerable. Esto se debe, a que muchos árboles adultos mueren cuando la corteza es mal cortada. Además, sus poblaciones están muy fragmentadas y pierden hábitat constantemente (Martínez-Salas et al., 2020). A pesar de que es una de las especies de árboles medicinales más importantes en México, no cuenta con ninguna protección legal a nivel nacional.
Para reducir la muerte de árboles por malas prácticas al cortar la corteza, se recomienda solo extraer corteza de árboles adultos, realizar los cortes durante la temporada de lluvias (cuando el árbol se recupera mejor) y nunca quitar más del 30 % de la corteza del tronco principal (Beltrán-Rodríguez et al., 2021).

Referencias
  • Beltrán-Rodríguez, L., Valdez-Hernández, J. I., Saynes-Vásquez, A., Blancas, J., Sierra-Huelsz, J. A., Cristians, S., ... & Bye, R. (2021). Sustaining medicinal barks: survival and bark regeneration of Amphipterygium adstringens (Anacardiaceae), a tropical tree under experimental debarking. Sustainability, 13(5), 2860. https://doi.org/10.3390/su13052860
  • Sotelo-Barrera M, Cília-García M, Luna-Cavazos M, Díaz-Núñez JL, Romero-Manzanares A, Soto-Hernández RM & Castillo-Juárez I. 2022. Amphipterygium adstringens (Schltdl.) Schiede ex Standl (Anacardiaceae): An Endemic Plant with Relevant Pharmacological Properties. Plants, 11, 1766. https://doi.org/10.3390/plants11131766
  • Oviedo-Chávez, I., Ramırez-Apan, T., Soto-Hernández, M., & Martınez-Vázquez, M. (2004). Principles of the bark of Amphipterygium adstringens (Julianaceae) with anti-inflammatory activity. Phytomedicine, 11(5), 436-445. https://doi.org/10.1016/j.phymed.2003.05.003
  • Piñón-Zárate, G., Reyes-Riquelme, F., Sánchez-Monroy, M. B., Velasco-Torrez, M., Martínez-Vázquez, M., Cárdenas-Monroy, C. A., ... & Castell-Rodríguez, A. E. (2022). Immunomodulatory properties of masticadienonic acid and 3α-hydroxy masticadienoic acid in dendritic cells. Molecules, 27(4), 145. https://doi.org/10.3390molecules27041451
  • Martínez Salas, E., Samain, M.-S. & Fuentes, A.C.D. 2020. Amphipterygium adstringens. The IUCN Red List of Threatened Species2020: e.T136749685A137375999. https://dx.doi.org/10.2305/IUCN.UK.2020-1.RLTS.T136749685A137375999.en. (consultado el 16 de marzo de 2025)
Editor responsable: Enrique Scheinvar Gottdiener , escheinvar@gmail.com

Forma de citar:

Velasco-Filio D. y Gámez-Tamariz N. 2026. Sana, sana, de un rojo que sana v.1.10 Cédulas del Jardín en lenguas originarias. https://cedulasdeljardin.mxcedula/IxMxJebOax/cuachalala accesado el 34 de junio de 2026
Esta versión: v.1.1
Versiones previas: Aún no hay versiones previas
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