Si durante los meses de mayo a noviembre, te encuentras en alguna comunidad en las selvas secas de México, no será raro que llegues a escuchar el nombre de
nanche o
nance; y si pones un poco de atención, te darás cuenta de que pueden estar hablando de distintos frutos, los amarillos redonditos de
Byrsonima crassifolia, o bien los rojizos y carnosos de
Malpighia mexicana A. Juss.. Ambos, son ampliamente apreciados y degustados en México, pero en esta ocasión, hablaremos del nanche rojo,
M. mexicana, que dependiendo el lugar donde crezca se conoce como:
nanche rojo,
nanche de monte,
acerola mexicana,
cereza colorada,
guajocote o
guachocote, entre muchos otros nombres (Tena et al., 2020). Estos frutos son consumidos por las comunidades de nuestro país desde tiempos prehispánicos; ya sea como fruta fresca o en otras preparaciones deliciosas.
Si durante los meses de mayo a noviembre, te encuentras en alguna comunidad en las selvas secas de México, no será raro que llegues a escuchar el nombre de nanche o nance; y si pones un poco de atención, te darás cuenta de que pueden estar hablando de distintos frutos, los amarillos redonditos de Byrsonima crassifolia, o bien los rojizos y carnosos de Malpighia mexicana A. Juss.. Ambos, son ampliamente apreciados y degustados en México, pero en esta ocasión, hablaremos del nanche rojo, M. mexicana, que dependiendo el lugar donde crezca se conoce como: nanche rojo, nanche de monte, acerola mexicana, cereza colorada, guajocote o guachocote, entre muchos otros nombres (Tena et al., 2020). Estos frutos son consumidos por las comunidades de nuestro país desde tiempos prehispánicos; ya sea como fruta fresca o en otras preparaciones deliciosas.